Soksabai Kampuchea!

ninoscamboya

Siem Reap, Camboya, 8 de agosto de 2009

Soksabai Kampuchea, hola camboya. Saludos desde Babel Guesthouse. Hoy es mi segundo día en Camboya, pero para comenzar os voy a contar el entretenido viaje desde Bangkok a Siem Reap.
Ayer viernes cogí el autobús de Bangkok a Ron Kluea a las 4.30 am. Bangkok tiene varias estaciones de autobuses, una de ellas, Mochit, es la que hace los trayectos hacia las provincias del Norte (Chiang Mai, Chiang Rai, Sukkothai..) y a las del Este. En un principio tenía que pararme en Aranyaprathet, y desde allí coger un tuk tuk hasta la frontera. Pero cuando fui a sacar el billete me enteré que puedes sacarte un billete hasta Rong Kluea, y te deja a unos 100 metros del paso fronterizo.
Una vez que subo al bus, muerto de sueño, tengo la primera incidencia. Era el único extranjero que sube a ese bus, puesto que normalmente los que hacen este trayecto lo hacen a través de las agencias de viaje de Khao San Road. Sacar el billete en Khao San puede ser el trámite más fácil, pero supone llegar varias horas más tarde, pagar más, aguantar a decenas de mochileros muchos de ellos borrachos de la marcha de la noche anterior en Khao San, soportar el olor a pies del niñato que se te sienta al lado y asumir que te van a llevar a una de las Guesthouses que tienen apalabradas estas agencias, las cuales funcionan como si fuera una mafia (pero sin el como).
Pues eso, al subir al bus me siento detrás de dos thais con muy mala pinta. Unos 20 y pocos años, pelo largo, pendientes… cuando me siento se empezaron a reír con una expresión como “verás tú con el farang”. Al poco de salir el que estaba delante de mí echó el asiento completamente hacia atrás, dejando el respaldo justo a la altura de mis rodillas. En ese momento toca analizar la situación, pues nos esperaban 4 horas de trayecto, el cual podía ser muy incómodo viajando en esas circunstancias.

Momento ilustrado

Momento ilustrado

Mi equipaje estaba en la bodega del bus, y tuve la precaución de sentarme en una ventanilla donde podía controlar perfectamente la puerta de ésta en cada parada. Mi parada era la última, así que llegado el caso no iba a tener problemas por encontrarme a solas con ellos en una parada anterior. Diagnóstico favorable, si queréis jugar, vamos a jugar. Como competidor y como entrenador he tenido que hacerme muchos miles de kms en bus. En el ambiente judoka, si eres bajito tienes que ser muy cabrón, y cuanto más bajito, más cabrón. Yo soy bajito y muy judoka, así que el tema me gustaba y acepté el desafío.
El primer lugar puse la mochila entre mis rodillas y su respaldo, de tal manera que cada vez que pasaba por un bache, golpeaba su asiento de tal manera que el niñato thai casi daba con su cabeza en el asiento de enfrente. A la tercera decidió echarse hacia adelante, pero sólo él, no su respaldo. Al parar en las estaciones, como no había baches, hacía el intento de echarse una cabezadita. Digo intento porque en esos casos, cada vez que echaba la cabeza hacia atrás, le tosía en la oreja.
Si miraba, me hacía el dormido, así durante más de tres horas. El thai, que era un tío con recursos, puso su aire mirando hacia mí. Él llevaba manga larga, pero no el españoleitor que viajaba muy macho con una camisa de manga corta. Acepté el empate con deportividad, y creo que él también: nos hemos molestado lo suficiente y vamos a dejarlo así: tablas.
Unos 20 km antes de llegar a la frontera tuvimos que pasar un control de pasaportes del ejército. No sé que problema tuvieron, el caso es que el soldado sacó a los dos thais del bus. Me quedé mirándolos con lástima, pero con cierta satisfacción: vencedor el españoleitor por KO técnico.
En la frontera hay que andarse con muchísimo ojo, pues los timos te los encuentras donde menos te lo esperas. El primero, nada más bajarte del bus, te acosan decenas de thais diciendo que pueden tramitarte la visa. Esto lo hacen en agencias que hay cerca de la oficina de inmigración. Precio en la agencia: hasta 60 $, precio en inmigración: 25 $.
Por supuesto me fui directamente a inmigración. Tras rellenar todos los papeles, y orgulloso de haber pasado el primer timo, me piden los 25 $. Sólo llevaba 100, sin cambio, así que me lo pidieron en Bath Tailandeses, 1000 bath (30 $). Mi gozo en un pozo, y no discutas con la policía en estos países, regla fundamental que nunca debes saltarte.

Paso fronterizo de Poipet

Paso fronterizo de Poipet

Una vez sacado el visado, pasas por el control de la gripe A. En una mesa de Coca Cola te ponen un termómetro, si tienes fiebre, te quedas en Tailandia, si no, puedes pasar. Yo que soy un chico sano por supuesto pasé al siguiente control, el de visados.
Al salir, te esperan cienes y cienes de camboyanos ofreciendo los servicios de taxi. De primeras me pidieron 55 $, aunque al final pudimos acordar 35 yendo yo sólo en el taxi. Éstos son ilegales, pues el transporte desde el paso fronterizo de Poipet hasta Siem Reap se debe hacer (en teoría), en los buses turísticos gubernamentales, los cuales son más lentos y más caros. Así que después de ver cómo el conductor sobornaba a la policía delante de mis narices (5 $), salimos para Siem Reap.
Allí me llevé una grata sorpresa, por fin han asfaltado la carretera internacional hasta Siem Reap. Ésta tenía fama de ser una de las peores carreteras del mundo. Yo la hice el año pasado en sentido inverso, y os puedo asegurar que pasé mucho miedo. El conductor no bajaba de los 100 km hora, en una pista de tierra toda encharcada por la lluvia con motos, carros, vacas y bicis cruzándose durante todo el trayecto. Hubo varios momentos, y judo no exagerar, que llegó a poner el taxi a dos ruedas.
El conductor era un camboyano de 28 años llamado Kei. Apenas hablaba inglés, al principio sólo decía “cambodia pólice no good, always money money”. Poco a poco fuimos cogiendo más confianza, hablamos algo de fútbol y me contó que estaba casado y con un hijo de 2 años. También me preguntó, no sé con qué propósito, si me gustaban las mujeres camboyanas. Le contesté tajantemente que tenía una novia Thai, ante lo cual quedó el asunto zanjado.
Tardamos sólo 2 horas y media en hacer los 70 km desde Poipet a Siem Reap, una hora menos que el año pasado. Allí ya me estaba esperando Juanfran, el cual me volvió a sorprender por la noche con una suculenta tortilla de patatas. Ese tipo de detalles por estas tierras se agradecen.
Pronto os continuaré informando, ahora toca descansar, pues han sido demasiadas incidencias en muy poco tiempo. Mañana visitas varias y carrera de cerdos en un pub cercano. SI Tailandia nunca deja de sorprenderte, lo de Camboya rebasa todos los límites.

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2 Responses to Soksabai Kampuchea!

  1. noe says:

    jajajajajja…no esperaba menos de ti

  2. adela says:

    muy bueno de verdad

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