El misterio de Koh Taen

Si el mejor amigo del hombre es el perro, y si el principal enemigo de los perros son los gatos, hay una isla en el Golfo de Tailandia que debe ser el paraíso para los felinos.

Koh Taen al sur de Koh Samui (mapa de thailandhotel)

La pequeña isla de Koh Taen (Isla Coral) está situada cerca de la punta sur de Koh Samui, en la provincia de  Suratthani, en el Golfo de Tailandia. Tiene forma triangular, con una superficie total de 7,5 kilómetros cuadrados. Topográficamente, la isla cuenta con tres cerros distintos: Khao Kiam, en el sur de la isla, es el más alto a 218 m sobre el nivel del mar y está cubierta de un bosque verde exuberante; Khao Teen es el otro monte a destacar, en la costa norte de Koh Taen.

La costa oriental, Ao Ok, es una playa de arena rodeada por arrecifes de coral, perfecta para hacer snorkel, mientras que la costa occidental, Ao Tok, es una bahía protegida por un bosque de manglares (hay un paseo artificial para poder disfrutar de la impresionante naturaleza) y una zona rocosa formada por una franja de arrecifes.

La parte llana de la isla está cubierta por cocoteros y las pocas cabañas de sus habitantes, la zona de las colinas está cubierta por la exuberante vegetación y plantaciones de anacardos.

Los habitantes de Koh Samui llegaron a la isla hace aproximadamente 200 años, para establecer plantaciones de coco y árboles frutales, de hecho, Koh Taen sigue siendo una importante fuente de recursos naturales para el pueblo de Koh Samui. Sigue siendo una zona de pesca artesanal importante y un destino muy popular para los amantes del ecoturismo, famosa por sus arrecifes de coral.

Viendo el enorme desarrollo turístico que ha sufrido en los últimos años la Isla de Samui, es sorprendente como a unos pocos kilómetros podamos encontrar este remanso de paz. La aldea cuenta con unas pocas cabañas, dos restaurantes y unos pocos bungalows. Dar la vuelta a la isla no lleva más de 30 minutos, no hay motos, ni coches, ni electricidad hasta el anochecer. Está habitada por unas pocas familias de pescadores musulmanes, los cuales poco a poco van abandonando la aldea en busca de mejores oportunidades.

Playa

Sólo unos pocos touroperadores ofrecen visitas a la isla. Si deseas ir por libre, debes dirigirte a los pescadores en el muelle de Thong Krut, en Koh Samui, y negociar el precio directamente con alguno de ellos. Una vez en la isla, hay alojamiento en cabañas muy básicas.

El misterio de la isla de Taen:

Pero el atractivo de Koh Taen no se reduce a paradisíacas playas, exuberante vegetación y la tranquilidad del lugar. La cultura local nos transmite como dato curioso a que es la única isla donde no habitan perros ni, según dicen, la habitarán. Hay varias explicaciones, aunque parece ser que aún no hay consenso. Si preguntas a un lugareño, te dirá que se debe a una antigua maldición, según la cual jamás un perro podría sobrevivir en la isla.

Unos dicen que es debido a las emisiones de ultrasonidos de los miles de murciélagos que se refugian en las cuevas de la isla. Hablando con una amiga bióloga me ha comentado que esta explicación tiene bastante lógica.

Otros, sin embargo, dicen que son los mismos habitantes de la isla (musulmanes en la mayoría) los que no permiten la presencia de los cánidos, aunque si esa afirmación fuera cierta quizá no existiría tanto misterio.

Vista de Koh Taen

Sea como sea, es un destino que merece muchísimo la pena visitar, uniéndose al amplio abanico de actividades para realizar desde la isla de Koh Samui.

Anuncios

Una tarde con Jun

 

Con Jun en el hall del Marina Bay Hotel

Aeropuerto Internacional de Changi (Singapur), 24 de agosto de 2010

 

Hoy hace exactamente 30 días desde que salí de Granada para comenzar un pequeño viaje que al final ha recorrido 5 países: Singapur, Malasia, Brunei, Tailandia y Camboya (7 si contamos las escalas en Amsterdam y Seul).

Estoy esperando al embarque en el Aeropuerto de Singapur, ése del que tanto me había informado antes de salir de Granada, y que después de 4 trayectos durante este mes, ya me empieza a resultar familiar. Está entre los tres primeros lugares del Ranking Mundial de Aeropuertos, y muy merecidamente. Tienes de todo: tiendas, restaurantes, cafeterías, wifi gratuito en todo el aeropuerto, duchas, servicio de consigna, además de lujosas “lounges” donde descansan todos los hombres de negocios que vienen a Singapur a resolver sus asuntos.

Escultura urbana. "First generation" de Chong Fah Cheong

Ayer por la tarde salí de Bangkok hacia la ciudad-estado asiática. Una vez más, Pui me acompañó al aeropuerto,  almorzamos en el “Food court” que hay en la planta baja (por cierto, muy barato y la comida riquísima), echamos un vistazo al nuevo tren-lanzadera que inauguraron el mismo día. Después, la acompañé hasta el aparcamiento y nos despedimos con pena, mucha pena. Y es que a este tipo de despedidas uno nunca llega a acostumbrarse.

Entre unas cosas y otras, llegué a Singapur a las 9 de la noche, pero pasa el control; recoge equipaje; deja mochila grande en consigna; coge tren; coge metro; encuentra la salida correcta; encuentra el albergue…. Al final llegué cerca de las 11 y fuí casi directo a la cama.

Esta mañana no he tenido mucha prisa en levantarme. He ido directamente a Raffles Place, en el distrito financiero de Singapur que no tiene nada que envidiar a cualquier ciudad europea ó americana, y sin quedarme corto, es muy posible que la gran mayoría de las ciudades del mundo deberían sentir celos de esta impresionante ciudad asiática. Los grandes rascacielos, las calles inmaculadas, el civismo de sus ciudadanos (aunque más les vale con la estricta legislación), la fácil, rápida y práctica red de transportes… hacen de Singapur  una ciudad muy atractiva. Y lo que en un principio iba a ser una visita de uno ó dos días, ha pasado a ser una promesa para volver en un futuro no muy lejano por unos cuantos días, pues estos dos días realmente se me han quedado muy cortos.

UOB Plaza Towers

El área de Raffles es sencillamente espectacular, y el ambiente es especial, cientos de ejecutivos saliendo de las oficinas, de todas las razas y colores, Singapur se convierte en una ciudad cosmopolita donde se reúne una pequeña parte de todos los países asiáticos. A media mañana había quedado con Simon, un competente inglés con el que comparto un amigo común, en el UOB Plaza, un complejo de dos altas torres situado en Raffles. La UOB Plaza Uno es una de las tres torres más altas de Singapur, con 280 metros de altura y 66 pisos es un clásico en el skyline de la ciudad. Terminado en 1992, es la oficina central del United Overseas Bank y mayores corporaciones financieras como la UBS. Sobre el piso 60, hay un restaurante, Si Chuan Dou Hua.

La UOB Plaza Dos es relativamente más corta y más vieja, construida en 1973 y reconstruida en 1995 para tener la misma fachada que el edificio más alto y reciente. Ambos edificios están conectados por un podio de 45 metros de largo apoyado sobre cuatro columnas.

Almorzamos en Boat Quay, y tras una interesante conversación nos despedimos con la esperanza de que la próxima vez que nos encontráramos será delante de una Tiger, para celebrar la consecución de nuestros proyectos venideros, él el Singapur, y yo… lo veremos pronto en los próximos Posts.

Escultura urbana. "Bird" de Botero

Tenía unas horas libres hasta la salida de mi vuelo a Seúl, así que me fui a la zona de Marina Bay. Quería llegar hasta el hotel y subir a alguna de las torres. El camino no tiene desperdicio, pasando por el Hotel Fullerton, el Merlion, Explanade, un espectacular centro artístico y dramático cuya arquitectura parece de otra galaxia, no se sabe qué puede ser: un durian, una pelota de golf… y lo que sin duda más me gustó fueron las esculturas callejeras. Botero, Dalí, Lichtenstein… o algunos artistas locales adornan las calles de Singapur con sus obras, merece la pena pasar un día paseando y haciendo un circuito de “arte urbano”.

Escultura urbana. "Homenaje a Newton" de Salvador Dalí

 

Escultura urbana. "The river merchans" de Aw Tee Hong

Jun

Una vez en Marina Bay Hotel, me crucé con la que me pareció la sonrisa más grande y sincera de toda Asia. Ésta pertenecía a Jun, un simpático filipino que tuvo la difícil tarea de hacerme pasar unos de los mejores momentos en la que era precisamente mi última tarde en Asia. Sin motivo ninguno, empezamos a hablar de lo grandioso que era la ciudad. De ahí me llevó a varios sitios donde podía sacar buenas perspectivas con mi cámara, y al final pasamos toda la tarde sacando fotos, hablando y contándonos toda nuestra vida como si nos conociéramos de siempre.

Marina Bay Sands. Al fondo, Marina Bay Hotel

Médico pediatra de profesión, es otro apasionado de los viajes y la fotografía. Pasa unos días de vacaciones en Singapur, y por lo que se veía, no paró de moverse en todos esos días con su cámara de fotos. Y eso mismo hicimos aquella tarde, él con su Nikon y yo con mi Canon, sacamos cientos de fotos, intentamos buscar solución a cientos de problemas del mundo y hablamos de trabajo, política, mujeres… Como iba con tiempo, retrasé la vuelta al aeropuerto una hora, y en el momento de la despedida nos fundimos en un sincero abrazo. Solamente pasamos juntos unas pocas horas, pero es curioso cómo a veces en tan poco tiempo puedes conectar tan fuertemente con una persona de un país tan lejano. Ahora, terminando de escribir el Post desde Granada, y a alguna semana de mi regreso desde Asia, aún seguimos en contacto por facebook, y cada conversación se alarga mínimo una hora.

Desde estas líneas mi homenaje y admiración a mi simpático nuevo amigo.

Good luck doc Jun!!!

 

Jun

Prachuap Khiri Khan y Bangsaphan

Ao Bo Thonglang

Bangkok, 22 de agosto de 2010

Me queda sólo un día para volar a Singapur, y pasado mañana desde allí hacia España haciendo escala en Seul. Dentro de exactamente una semana me estaré mentalizando para empezar a trabajar el lunes… Volvemos a la peor de las junglas: la de los tiburones, la de los charlatanes caraduras, la de los políticos sin escrúpulos…

Volveremos al trabajo, a seguir esa absurda rutina… menos mal que siempre quedan los buenos ratos con los compañeros.

El caso es que ahora, mientras estoy escribiendo esto, Pui está viendo la tele, ve la versión Tailandesa de “Corazón, corazón”, presentada por un Ladyboy. Es domingo, así que hemos estado buena parte del día en Chatuchak Market, buscando esos elefantitos que tanto gustan a mi madre y mis hermanas, y dentro de un rato nos iremos a cenar fuera. Creo que ya tendré tiempo de agobiarme dentro de unos días, ahora vamos a seguir disfrutando.

Y qué mejor forma de disfrutar que recordando la última semana, en la que fuimos a Prachuap Khiri Khan, Bankrut y Bangsaphan.

Bankrut

El lunes a mediodía salimos para Prachuap, población en la que ya estuvimos el año pasado, y de la hablé en “Prachuap Khiri Khan“. Llegamos por la noche, con tiempo para disfrutar de un Kwai teao en una terracita local, y pasar la noche en Palm Sweet Hotel, una pasada de Hotel por 400 bath, 10 euros, la habitación doble (TV, aire acondicionado, baño completo, wifi…). Al día siguiente, nada más levantarnos nos fuimos directamente a Bankrut.

Bankrut

Playa de Bankrut desde el Hostel

Bankrut es un pequeño pueblo costero a unos 60-70 km al sur de Prachuap. Tiene una playa enorme, de arena fina y, lo mejor de todo, muy poco visitada. Hay unos cuantos Resorts y Guesthouses, y los precios pueden variar entre 500 a 2000 bath el bungalow para dos personas. Todos los que vimos (y recorrimos el “paseo” durante un buen rato buscando alojamiento) tenían aire acondicionado, TV y baño. Durante la semana es un pueblo bastante tranquilo, en la playa únicamente hay algún turista perdido y gente local, sobre todo a partir de las 4-5 pm, que es cuando el sol deja de quemar y permite a los tailandeses disfrutar de un buen rato sin tostarse demasiado. Hay también unos cuantos restaurantes a pie de playa, donde se come bastante bien y generalmente barato, entre 30 y 80  bath dependiendo del plato.

Para pasear, puedes alquilar una bici ó una moto. Nosotros salimos un par de tardes con las bicis. La primera de ellas con las que nuestro hostel ofrecía de préstamo, y la segunda alquilamos un tándem por 60 bath la hora. El paseo fue divertidísimo, pedaleamos hasta el atardecer por la playa y el pueblo. Allí hicimos una corta parada en la estación de trenes, Pui estaba en plan modelo y había que sacarle las fotos “a lo viajera”.

Estación de trenes de Bankrut

Una de las cosas que más me llamó la atención fue el Wat Pra Mahathadchedi Pakdeeptakad, un templo que hay en la parte sur de la playa. La bahía está vigilada por un enorme Buda Dorado, al que se puede subir en coche, andando, ó en moto si ésta aguanta. Desde allí mismo sale un camino que sube hasta el templo. El principio del camino está custodiado por dos grandes figuras que dan paso al original jardín que da la bienvenida al visitante. El templo es algo diferente a los que normalmente sueles encontrar en Tailandia, la arquitectura tiene una clara influencia birmana, lo que recuerda un poco al Wat Chong Klang en Mae Hong Son. El interior es una maravilla, tiene dos plantas: en la primera hay unos murales que, como en muchos otros, reflejan fases de la vida de Buda; en la segunda planta hay unas vidrieras muy bien cuidadas, algo que predomina en todo el templo, la limpieza y el cuidado hasta el último detalle. Quizá sea uno de los que más me ha gustado hasta el momento (en dura competencia con Wat Arum en Bangkok y Wat Phra Sing en Chiang Mai).

Wat Pra Mahathadchedi Pakdeeptakad

Jardines en el Wat Pra Mahathadchedi Pakdeeptakad

Koh Talu

Al día siguiente fuimos hasta Koh Talu, una islita privada que hay justo en frente de Bangsaphan Town. Desde un pequeño muelle de pescadores que hay en la desembocadura del río, cogimos un barquito  que nos llevó primero a la parte Norte de la isla para hacer snorkel. Justo allí hay una estructura rocosa que forma un extraño arco, que es que da el nombre a la isla (Talu = arco ó túnel), y pudimos ver anémonas, nemos y hasta un pez globo.

El acceso a la isla no está permitido a cualquiera, salvando una pequeña cala en la parte sur, en el resto sólo pueden acceder los que se alojan en el Resort que pertenece al dueño de la isla. Éste es un señor bastante importante en Tailandia, y parece ser que no muchos saben a quien pertenece realmente, y creo que es mejor no decirlo por respeto a la persona que me dio la información.

Khao Tammarong cave

Tras la entretenida tarde anterior con el paseo en tándem, al día siguiente abandonamos Bankrut para acercarnos a Bangsaphan. Primero acompañé a Pui al Templo principal, y mientras ella hacía sus oraciones subí hasta una colina que dominaba la ciudad y que, para variar, estaba coronada por otro Buda Dorado. Este templo era sencillo y coqueto, aunque bastante más sucio y descuidado que Wat Pra Mahathadchedi Pakdeeptakad, en Bankrut.  De Bangsaphan fuimos a Khao Tammarong, una cueva que se encuentra a pocos kilómetros del pueblo, con bastantes galerías y habitada por cientos de murciélagos. En estas galerías hay también bastantes imágenes de Buda en todas las posiciones: sentado, reclinado, de pie… Fue otro gran descubrimiento, pues no tiene nada que envidiar a otras cuevas más conocidas.

Cueva de Khao Tammarong

Ao Bo Thonglang

Desde la primera vez que fuimos a Prachuap Khiri Khan el año pasado Pui me ha estado hablando de una pequeña cala donde ella iba cuando vivía en Bangsaphan. Las dos veces que vinimos a esta zona nos quedamos con las ganas, siempre hicimos el viaje desde Bangkok en bus, y aunque siempre habíamos alquilado una moto para explorar todas las calitas de los alrededores, ésta se encontraba demasiado lejos como para llegar en scooter desde Prachuap.

Pero esta vez hicimos el viaje en coche, así que decidimos pasar un día en Ao Bo Thonglang. Pui iba con bastante miedo, desde la última vez que fue han construído varias fábricas y un puerto en los alrededores de Bangsaphan, así que no teníamos muy claro lo que íbamos a encontrar.

Cuando llegamos enseguida me di cuenta de que un año de espera había merecido la pena. Ao Bo Thonglang es una pequeña cala muy parecida a Soi Noi, en Huahin, y que se había convertido mi favorita desde el año pasado. Tiene un par de restaurantes típicos thais, y afortunadamente ha sobrevivido tanto al puerto Pesquero de Bangsaphan en la parte norte y al Puerto Comercial de la Provincia de Prachuap Khiri Khan, un poco más al Sur. Es una playa que nunca vas a encontrar en una guía turística, pero es realmente paradisíaca. Está protegida por dos formaciones rocosas tanto en la parte norte como en la sur, que para variar están salvajemente cubiertas por una exhuberante vegetación. El agua es totalmente clara, la arena blanca y fina formada por el coral, y la vegetación que rodea a toda esta playita le dan un color verde sencillamente espectacular. Allí pasamos casi todo el día, comimos en uno de los restaurantes, paseamos por la playa y los alrededores, subimos a las rocas, nadamos, jugamos en el agua con un neumático de camión al estilo “tubing” que alquilaban por 20 bath en el mismo restaurante.

A última hora de la tarde llegaron algunas familias thais. Se metieron en el agua a disfruta como niños, los más mayores con los tubing, los jóvenes nadaban hasta las rocas, y las mujeres, por supuesto, con un pantalón corto y camiseta, por miedo al sol y por cultura, está muy mal visto ponerse en bañador o bikini. Por supuesto, Pui también se bañó con un pantaloncito corto y una de mis camisetas. Entre estos thais, llegaron una familia de franceses, y nos quedamos todos mirando incrédulos, tanto ellos como yo nos extrañamos de ver “farangs” en un sitio tan apartado.

Ao Bo Thonglang

Phra Nakhon Khiri

Ya de camino a Bangkok, pasando por Phetchaburi, paramos a visitar una serie de construcciones situadas en la colina que domina la ciudad. Se trata de un Palacio Real, un Observatorio, un museo y varios templos. La colina está colonizada por los monos, al igual que en Lopburi ó Prachuap Khiri Khan, así que durante todo el tiempo había que estar alerta para que no nos robaran nada.

El Palacio Real de Phra Nakhon Khiri se encuentra en el monte  Khao Khlang, a 312 pies sobre el nivel del mar. Fue construido por el rey Rama IV en 1860 en una imitación al estilo neoclásico europeo. El arquitecto fue Thuam Bunnak, que más tarde se convirtió en el Ministro de Defensa. Thuam Bunnak viajó alrededor de Europa, donde se empapó de la arquitectura de diferentes países en todos sus estilos. El monarca Rama IV fue el primero en aprender un a lengua europea.

Construído sobre una colina, se puede acceder por una larga escalinata custodiada por dos nagas, ó bien a través de un pequeño tren que está abierto únicamente en el horario de apertura del Palacio. Una vez arriba, se puede visitar el Observatorio Real, desde donde se divisa todo el condado y con un techo de cristal muy curioso, también el templo Phra Thinang Witchien Prasat un magnífico ejemplo de arquitectura tailandesa con influencias angkorianas; el Wat Phra Kaeo que se asemeja al templo del mismo nombre en el Gran Palacio de Bangkok y Phra Thinang Phetphum Phairot, el mayor edificio de la colina construido en 1859 en estilo neoclásico. Anteriormente fue utilizada como una sala de audiencia, pero ahora se utiliza como residencia de huéspedes estatales.

Vista del Phra Thinang Witchien Prasat desde el Observatorio Real

Y de ahí, a Bangkok. El próximo post desde Singapur.

A %d blogueros les gusta esto: