Otra vez en Babel Guesthouse

Entrada a Babel Guesthouse: restaurante y parte del jardín

Bangkok, 20 de agosto de 2010

Sigamos actualizando esto, que luego mis amigos me echan en cara que lo tengo muy abandonado…

Desde el último post hemos tenido un poco de todo. Empezando con una escapada a Camboya para visitar a mis amigos de Babel Guesthouse en Siem Reap, y terminando por unos días de descanso en Prachuap Khiri Khan y Bankrut. Pero mejor que vayamos por partes y empecemos por esa escapada a Camboya:

Resolviendo el mundo desde Siem Reap.

Para variar, como todos los veranos coincide mi visita a Pui con sus exámenes, así que una vez más encontré la excusa perfecta para no molestar más de la cuenta en sus estudios. El pasado sábado tenía un examen de Historia Antigua de Tailandia, y como me imaginé el peñazo que debía tragarse, decidí escaparme 3 días a Camboya, y así de paso visitaba a Juanfran, a Davide (al que no veía desde hace 2 años) y al resto del staff de Babel. El viaje, por supuesto en bus hasta la frontera y desde Poipet hasta Siem Reap en taxi.

Me encontré con una novedad, en la misma frontera un chico que decía ser agente turístico del gobierno nos ofreció a una pareja de polacos y a mí un taxi “oficial”. 10 $ por cabeza compartiendo el coche, y sin tener que sobornar a la policía en la frontera. Confiamos en aceptar el chollo e hicimos bien, no tuvimos ningún problema y se nos pasó el viaje volando. Una vez que llegas a Siem Reap el taxi ya no te puede llevar hasta la Guesthouse, así que te espera un tuk tuk en la entrada.

Por supuesto nos quiso cobrar por acercarnos a Babel, pero insistimos en que no era lo acordado y nos llevó sin cargarnos ni un dólar.

Al llegar a Babel me estaba esperando Juanfran en la terraza. Eran las 10 de la mañana y los dos estábamos cansados, pero eran demasiadas cosas que contar. Subí las escaleras de 3 en 3, para llegar a la terraza y fundirnos en un fuerte abrazo. Una tortilla de patatas, unas tostadas de aceite y tomate, unos calamares y unas cuantas cervezas hicieron que la conversación se prologara hasta más allá de las 4 de la tarde. Babel es como el pueblo de Astérix, pero los galos somos granaínos y la Bretaña ocupada por los romanos es Camboya. Y además, sigue siendo mi sitio favorito para comer tortilla de patatas en Asia.

Davide y Jeat. Foto "robada" del Blog de Omar Habana

Al rato llegó Davide, el socio italiano de Juanfran, al que no veía desde hace dos años, y animó bastante la conversación. Y por último Levi, uno de esos personajes que encuentras en Camboya. Cuando preguntas su nacionalidad, duda, pues tiene parte suiza, nicaragüense, española… el caso es que durante las últimas dos horas, a pesar del cansancio, apenas paramos de reír.

Cuando terminamos fuí a echar una siesta de esas que duran casi hasta el día siguiente. A las 11 pm me despertaron para ir a Pub Street, pero fue como parte de un sueño, pues recuerdo que llegué, y a la hora me volví a dormir. Mi cuerpo estaba derrotado y necesitaba muchísimo descanso.

Davide

Al día siguiente compartí un par de experiencias con Davide. Una de ellas, por un problema familiar visitamos la casa de una de las chicas que trabaja en Babel. La casa era una cabaña en un poblado a unos 20 minutos de Siem Reap. De camino compró fruta para ofrecer algo a la madre.  Cuando llegamos vi las condiciones en las que viven: en esa cabaña vive toda la familia, pero imposible acertar con el número de miembros (ni siquiera ella sabe cuantos viven allí), en el rato que estuvimos, se acercaron los hermanos primos, tíos… hasta que llegó la madre, un anciana de ojos azules y cabeza rapada. Una mujer de aspecto sencillo, pero imponía un respeto enorme. A pesar de la humildad de la familia, nos ofrecieron de todo: agua, unos gofres recién hechos… y cuando Davide le dio la comida a la madre, tuvimos que hacer el ritual: primero tres reverencias, después ella nos bendijo, y por último otras tres reverencias. Dimos un pequeño paseo por los arrozales que había detrás de la cabaña, nos acompañaron los hermanos más pequeños, que no pararon de jugar con nosotros en todo el tiempo. Por cierto, uno de ellos se animó a hacer un poco de judo conmigo, y todavía me duele el trasero del morote gari que aprendió 😉

Es algo que se te queda marcado. A los más mayores le preguntabas la edad y no la sabían, eran tropecientosmil en la cabaña, y una de las hermanas con lepra (mi primer acercamiento a esta enfermedad, por cierto). Pero siguen adelante, y te lo ofrecen todo… insisto, dónde está la auténtica jungla???

Davide lleva unos años formando a un grupo de chavales en una escuela de fútbol que él mismo ha creado. Este año han jugado su primer torneo, un campeonato entre hoteles, guesthouses y restaurantes de Siem Reap. Han quedado quintos, perdiendo tan sólo un partido. Tiene bastante mérito, pues la mayoría de estos chicos tienen entre 16 y 17 años y ésta ha sido su primera experiencia en un torneo, mientras que en resto de equipos los jugadores son adultos con bastante experiencia. Hay chicos que se quedaron sin poder participar por no llegar a la edad mínima requerida por el reglamento. Además, cada cuál tiene su propia vida, y para que lo comprobéis os invito a visitar el Blog de Omar Havana para que conozcáis la historia de Jeat, un chaval de 13 años que, como muchos en Camboya, desde los 9 trabaja para ayudar a su familia con poco más de 1 $ que gana en un taller. Os aconsejo su lectura, conoceréis algo m´ñas de la realidad de este país de nuevo desde la mano de Omar Havana. Haced click aquí.

Jeat trabajando en su taller. Foto de Omar Havana

Estos chicos juegan con una equipación que desinteresadamente regalaron las peñas del Granada C.F. Los chicos la llevan con orgullo, pero aún les falta algo importante, jugar con verdaderas botas de fútbol. Ahora mismo el resto de equipos les aventajan en edad, experiencia y equipación (por la botas). Este año su ilusión, junto con la entrega de Davide, les ha hecho llegar a conseguir una buena clasificación. Me emociono cuando Davide me cuenta cómo ha ido la temporada, los entrenamientos, y cómo han salido adelante. Ahora me emociono cuando lo recuerdo. Soy deportista, lo siento, no puedo evitar esa sensación. Conseguiremos esas botas Davide. Vamos a esperar a ver cómo se resuelven todos los acontecimientos y nos pondremos en marcha. Desde aquí te digo que por mis coj..nes granaínos, si el año que viene hay torneo, esos chicos tendrán sus botas.

Foto de Omar Havana

Los chicos con la equipación (mirad el calzado). Foto de Omar Havana

Y el viaje no dio para mucho más: unas cuantas risas con los chicos del staff de Babel, y una muy interesante conversación con Chris, un inglés al que conocí en mi primera visita a Babel hace tres años, y que hace unos meses decidió dejarlo todo en Manchester y trasladarse a Camboya. Ahora trabaja como profesor de inglés en la Universidad, y en también colabora gratuitamente como profe en una escuela en Siem Reap, aquí cada persona lleva a sus espaldas una historia como para escribir un libro. Como os he comentado ha sido tan sólo una escapada, aunque como otras veces, vuelvo con Camboya en el corazón.

See u soon guys!!!!

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