Dulce Kandy

ImagenKandy, 1 de enero de 2012

Feliz año nuevo!!

Un año después de mi primera visita estoy otra vez en Kandy. Acabo de cenar varios platos a base de pollo, verdura, pasta y arroz, todo picante después de una sopita de chili y lemongrass, cómo echaba esto de menos!!

Me encuentro en The Pub, donde he estado viniendo a cenar casi todas las noches desde que llegué. En el karaoke se escucha música muy variada: Frank Sinatra, Boney M, ABBA, Elvis, y otras joyitas de los 40-50-60-80… Un regalo para los oídos, sobre todo cuando llevas todo el día escuchando la música tradicional de aquí, que es como una pachanga de feria, pero aún más animada.

También vuelvo a experimentar la vida local: la calma, la paciencia, las sonrisas… conforme vas viniendo, más entiendes el surrealismo esrilanqués. Lo absurdo se convierte en algo tan cotidiano, que te acostumbras y se transforma en algo natural, a veces te incluso confundes, y cuesta diferenciar quiénes somos los que traspasamos esa línea que separa lo surrealista de los racional, los estresados europeos ó los tranquilos asiáticos…

Llegué a Kandy el mismo día que aterricé en Sri Lanka, primero una rápida visita a Colombo para dejar las tabletas de chocolate que había prometido a mis amigos de Sri Lanka In Style, y un viajecito de 4 horas para hacer los 115 km que separa Kandy de Colombo. Hasta aquí se puede llegar por tren, bus o taxi. La opción más recomendada es el tren, pero siempre reservando un billete de 1ª ó 2ª clase que son los que aseguran los asientos, de otra manera posiblemente tengas que viajar colgado de la barandilla de la puerta. Es bastante económico (entre las 105 y 340 rupias, dependiendo de la categoría del vagón), existe la posibilidad de viajar en un vagón panorámico pagando un poco más, las vistas son espectaculares, comenzando con palmerales y campos de arroz, para adentrarse en las montañas cubiertas por frondosos bosques tropicales.

Otra opción es el bus, poco recomendable, no esperéis los cómodos servicios europeos o de otros países asiáticos como Tailandia, Singapur, o hasta Camboya!! Las carreteras están aún por mejorar y aunque es un viaje curioso, se puede hacer bastante pesado si se hace con el equipaje (lo tendrás que llevar entre las piernas).

La opción más cómoda, pero bastante más cara es el taxi, por unos 75-80 USD. Está bien si viajamos en grupo y compartimos gastos, pero para el que viaje solo, o incluso parejas, puede suponer un gasto importante.

Estos días aquí no han estado nada mal, he vuelto a visitar el Jardín Botánico, el Orfanato de elefantes de Pinnawella, alguna escapada al Hill Country, el venerado Templo del Diente… lugares de los que hablaré con más tranquilidad en otro post sobre la Historia de Kandy, última capital de los reinos cingaleses hasta la ocupación británica.

Sobre la Nochevieja, pues también bastante surrealista. Estuve cenando con Manjula, un muy buen amigo que conocí el año pasado. Es uno de los mejores guías de Sri Lanka, y habla español perfectamente pues vivió 6 años en Barcelona. Apasionado del Budismo y de la meditación, no para de enseñarme lugares, costumbres, historias… junto con Miguel es sin duda la persona que más me está aportando aquí. También cenamos con Shaabdim, “el Fenómeno”. Vive en Kandy y se dedica a proporcionar vehículos, acompañar a los turistas en las compras, asistir a los grupos que vistan la isla, en definitiva lo resuelve todo… una persona bastante honrada que siempre me facilita mucho las cosas cuando ando por Kandy.

Juntos cenamos, brindamos con cerveza, con arrak (licor local) y me acompañaron a tomar las uvas. Después quisimos pasar un buen rato en alguna discoteca local, pero curiosamente estaba todo cerrado desde las 12, a excepción de la discoteca de un hotel, toooooooda llena de esrilanqueses, y para variar ni una chica, cosa también habitual por estos lares. A la 1, bastante cansados (y resignados), nos fuimos a dormir, con poca fiesta pero bastante contento por tener la oportunidad de pasar mi segunda Nochevieja en Sri Lanka.

Mañana de nuevo subiré a Adam´s Peak. Esta vez no pudo ser en Nochevieja, pero seguro que lo disfrutaré tanto como el año pasado. 5.325 escalones para volver a tocar el cielo, una ascensión que me he prometido repetir al menos una vez al año, y cargarme de energía para sobrevivir a un año que será duro pero afortunadamente afronto con optimismo.

Ahora toca descansar, y muy pronto os contaré cómo ha sido la segunda ascensión a Adam´s Peak.

Camino a Sri Lanka y…

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Sobrevolando el Mar Rojo, 28 de diciembre de 2011.

Después de bastante tiempo sin subir nada al Blog he decidido buscarme una buena excusa para ir actualizando esto durante las próximas semanas: voy a hacer un viajecito para así poder hablar de nuevas experiencias.

Pues sí, hace casi año y medio que no hago un diario de viaje, y no ha sido por falta de éstos. En estos momentos me encuentro en un vuelo de Emirates sobrevolando el Mar Rojo camino a Dubai, y de ahí a Colombo en la que va a ser mi tercera visita a la que ya se ha convertido de pleno derecho mi segunda casa: Sri Lanka. Allí me encontraré con Miguel, Ravin, Ruvinda, el bueno de Manjula… en definitiva todos mis amigos de Sri Lanka In Style, con los que voy a compartir unas 2 semanas echando una mano en los viajes de los grupos españoles y latino americanos. Estaré unos días en Kandy, la última capital de los reinos cingaleses, y desde allí viajaré por el Triángulo Cultural y el Hill Country, zonas que después de unos cuantos viajes cada vez me son más familiares.

Después pasaré unos días en Colombo, pero antes debo cumplir una promesa que ya me hice el año pasado por estas fechas: subir de nuevo a Adam´s Peak. Lamentablemente será muy difícil que lo pueda hacer otra vez en Nochevieja, pero muy posiblemente sea entre los 5 primeros días del año, subiré los 5325 escalones y de nuevo me confiaré a la montaña sagrada de Sri Pada, y así afrontar un nuevo año que, aunque los pronósticos no son nada halagüeños,  personalmente lo afronto con la ilusión de un niño.

Y después, otra segunda etapa de viaje: países nuevos, actividades nuevas, y si hay suerte también aventuras y experiencias nuevas, cómo no comenzar el nuevo año con ilusión? Sobre esta parte del viaje ya escribiré en el momento que coja el vuelo hacia… 😉

Como he comentado otras veces, siempre he pensado que la mejor manera de crecer es buscando nuevas experiencias, superar nuevos retos por pequeños que sean, pues éstos siempre te van a dar fuerzas para afrontar todas las zancadillas que encuentras a diario. Como decía Andrés Montes, “la vida puede ser maravillosa”, y como decía el filósofo, “la vida es del color del cristal con que se mira”. El que haya viajado (no turisteado) por Asia me comprenderá, uno se da cuenta de lo poco que se necesita para no perder la sonrisa, tan sólo hay que quitarse las gafas oscuras, y cambiarlas por unas de color azul, morado, verde, blanco… según la situación.

Así que: VIVE, VIAJA, EXPERIMENTA, CRECE Y SÉ FELIZ

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