Al fin en Borneo

Kota Kinabalu (Borneo-Malasia), 28 de julio de 2010

Saludos desde Kota Kinabalu, capital de la provincia malaya de Sabah, al Norte de la Isla de Borneo. después de dos horas y pico de vuelo el martes aterricé en Kota Kinabalu a las 8:30 de la noche (en estas tierras anochece todo el año sobre las 7 pm).

Playa de Pulau Manukan

Tras pasar los controles oportunos en el aeropuerto, con un nuevo visado y también nuevo cambio de moneda (aquí se tercian los Ringits), me dirigí a la oficina de información turística del aeropuerto para contarle mis planes a la simpática chica del mostrador. Me dijo muy claramante los pasos a seguir, y a continuación un taxi hasta el Hotel De Galleria (habitación individual, con aire acondicionado, tv, baño e internet, por 79 RYM, unos 20 euros al cambio).

Dejé las cosas, bajé a buscar un sitio medio decente donde cenar, y a descansar. Se puede decir que a partir de ese momento es donde realmente iba a empezar a disfrutar del viaje, pues desde que salí de Granada no he parado de coger aviones, autobuses, aviones, más aviones, visados, cambiar dinero… Por fin voy a pasar más de 24 horas en un mismo sitio. Al buscar el restaurante me di cuenta de algo que posiblemente va a ser una rutina durante toda mi estancia en Borneo. En todos los restaurantes mayormente te ofrecen “seafood”, es decir, pescado, marisco y demás bichos acuáticos. Desgraciadamente yo soy de carne, o en su defecto verdura, pero el pescado más bien que no. Al ser musulmanes, no sirven carne de cerdo, así que la única alternativa es el chicken rice (arroz con pollo) y poco más. Pues bien, después de comerme mi primer arroz con pollo me fuí a descansar, entre unas cosas y otras eran ya casi las 12 y este cuerpo me pedía descanso.

Al día siguiente me desperté con la misma sensación que alguien debe tener después de que le atropelle un camión, me dolía todo el cuerpo. Y es que si echo cuentas, el viaje hasta aquí ha sido una verdadera paliza, si salí de Granada el domingo a las 8 am, y llegué al hotel el martes a las 10:30, quitando las horas que pasé visitando Singapur… creo que salen unas sesenta y pico horas viajando, no está nada mal.

Bueno, pues estamos a miércoles, y los planes eran ir a una agencia para gestionar el viaje al río Kinabatangan y a las Turtle Islands. El paseo en tren con el Northern Borneo Railway se ha tenido que cancelar, entre otras cosas porque el servicio lleva más de un año suspendido por reformas. Una pena, pero viendo lo perjudicado que me encuentro después del viaje he decidido coger un barco y pasar el día en algunas de las islas que están alrededor de Kota kinabalu. Pero antes, tenía que ir a la agencia, así que con el plano de la ciudad en mano y mi disfraz de guiri (dícese pantalón corto militar, camiseta sin mangas, zapatillas de trekking, mochila y gafas de sol, me pateé Kota Kinabalu hasta encontrar la oficina de la agencia que me habían recomendado, Wildlife Expeditions, donde me atendió otra amable malaya (simpática, pero hacía honor al adjetivo), y contraté las excursiones a la cueva de Gomantong, a Sukau, río Kinabatangan y Turtle Islands. Si quieres visitar estos sitios, no queda otra que ir a través de una agencia, pues tanto a Kinabatangan como a Turtle Islands uno no puede hacer el viaje por su cuenta, siempre ha de ser con un guía oficial y a través de una agencia, pagando las correspondientes tasas de entrada en los Parques Naturales.

Advertencias

Había pensado contratarlos antes de salir de Granada, de hecho mandé un par de correos a algunas agencias que me parecieron interesantes. Una de ellas me contestó, y me propuso un “paquete” con lo que estaba interesado por 600 euros. Al final hice bien en esperar, pues los cuatro días, incluyendo el alojamiento, la comida, las tasas de entrada a los Parques Nacionales y guía por algo más de 200 euros (como unos 50 euros al día).

Esto me rompe un poco el presupuesto, pero estando ya en Borneo no puedo decir que no, así que cuando termine estas excursiones echaré números y me pensaré si al final voy a Brunei o me busco algo más económico en Kota Kinabalu ó Sandakan. Al terminar me fuí al puerto y saqué el billete para la Isla de Manukan, una de las 5 que forma el archipiélago de Tunku Abdul Rahman Marine Park.

Aquí, los barcos no tienen horario fijo. Cuando pregunté la hora de salida me contestaron: cuando seáis 12 “people”; así que tocaba esperar. Me fuí a algo parecido a un restaurante en el puerto a desayunar, esta vez el chicken rice tocaba con huevo frito, para variar un poco.

Pulau Manukan es pequeña, pero al igual que casi todas las islas de la zona consta de 2 elementos: playas y jungla. Tiene unas cabañas para los que quieran quedarse a pasar la noche, un par de sitios donde alquilar material de buceo, toallas… y también alguna que otra terraza restaurante. Directamente pregunté cómo poder entrar para ver un poco el interior de la isla, y me indicaron un camino que se adentraba en la jungla, advirtiéndome que no me saliera de él. por lo visto no hay demasiados animales peligrosos. Así que desperté mi espíritu aventurero y tiré “palante”. El paseo no estuvo nada mal, sobre todo por la oportunidad de entrar en la jungla solo, a lo Bear Grills en “El último superviviente”. Fue aproximadamente una hora y media, en la que vi cientos de lagartos, arañas, algún pájaro bastante extraño y, lo mejor de todo, un reptil que no sé si era un lagarto, cocodrilo, ó el hermano pequeño de Godzilla, el caso es que era más grande que yo. Apenas me dio tiempo a verlo, fue tan solo unos pocos segundos porque en cuanto notó mi presencia salió corriendo, pero lo justo como para que el paseo mereciera la pena.

De paseo por el interior de la isla

Después del paseo por la jungla, un ratito de descanso en la playa, un poco de buceo, y a las 4 pm otra vez el barco de vuelta, pues tenía que recoger las reservas en la agencia. De camino a Pulao Manukan pasas cerca de Pulau Gaya, la mayor de las islas del archipiélago. Como nota curiosa, hay un poblado flotante de residentes filipinos, muy parecido a Koh Panyee en Krabi, pero por lo que dicen poco recomendable de visitar, pues más de un turista se ha llevado un susto al perderse entre la callejuelas del poblado.

Al llegar de nuevo a Kota Kinabalu me quedé un rato en los alrededores del embarcadero. Allí encontré un pabellón deportivo con 4 pistas de fútbol 7 de césped artificial, todas ellas llenas de gente echando su pachanguita, y en una de las pistas dos equiopos femeninos, la mayoría de las jugadoras con su pañuelo a la cabeza. Estuve cerca de una hora, pues era hora de lluvia y no había manera de salir a la calle. El que haya viajado en solitario me entenderá, pero la lluvia tropical puede ser un de tus peores enemigos. Te desespera, no puedes hacer nada, y si encima vas solo y no tienes con quien compartir el tiempo las horas se pasan lentas lentas…

Suria Indoor Soccer Centre en Kota Kinabalu

Cuando se despejó un poco fuí a la terminal de autobuses para sacar el billete a Sandakan. Son 6 horas de bus, y la mayoría de los viajeros suelen hacer este recorrido en avión, pero después del palo de la agencia prefiero ahorrar gastos en transportes y de paso ver el paisaje del camino a Sandakan, pasando por el Parque Nacional de Kinabalu.

Al día siguiente cogía el bus a las 8, así que tempranito al Hotel para descansar un poco y prepararme para unos días de ríos, bosques, junglas, islas, monos… Os seguiré contando en el siguiente post.

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