Prachuap Khiri Khan y Bangsaphan

Ao Bo Thonglang

Bangkok, 22 de agosto de 2010

Me queda sólo un día para volar a Singapur, y pasado mañana desde allí hacia España haciendo escala en Seul. Dentro de exactamente una semana me estaré mentalizando para empezar a trabajar el lunes… Volvemos a la peor de las junglas: la de los tiburones, la de los charlatanes caraduras, la de los políticos sin escrúpulos…

Volveremos al trabajo, a seguir esa absurda rutina… menos mal que siempre quedan los buenos ratos con los compañeros.

El caso es que ahora, mientras estoy escribiendo esto, Pui está viendo la tele, ve la versión Tailandesa de “Corazón, corazón”, presentada por un Ladyboy. Es domingo, así que hemos estado buena parte del día en Chatuchak Market, buscando esos elefantitos que tanto gustan a mi madre y mis hermanas, y dentro de un rato nos iremos a cenar fuera. Creo que ya tendré tiempo de agobiarme dentro de unos días, ahora vamos a seguir disfrutando.

Y qué mejor forma de disfrutar que recordando la última semana, en la que fuimos a Prachuap Khiri Khan, Bankrut y Bangsaphan.

Bankrut

El lunes a mediodía salimos para Prachuap, población en la que ya estuvimos el año pasado, y de la hablé en “Prachuap Khiri Khan“. Llegamos por la noche, con tiempo para disfrutar de un Kwai teao en una terracita local, y pasar la noche en Palm Sweet Hotel, una pasada de Hotel por 400 bath, 10 euros, la habitación doble (TV, aire acondicionado, baño completo, wifi…). Al día siguiente, nada más levantarnos nos fuimos directamente a Bankrut.

Bankrut

Playa de Bankrut desde el Hostel

Bankrut es un pequeño pueblo costero a unos 60-70 km al sur de Prachuap. Tiene una playa enorme, de arena fina y, lo mejor de todo, muy poco visitada. Hay unos cuantos Resorts y Guesthouses, y los precios pueden variar entre 500 a 2000 bath el bungalow para dos personas. Todos los que vimos (y recorrimos el “paseo” durante un buen rato buscando alojamiento) tenían aire acondicionado, TV y baño. Durante la semana es un pueblo bastante tranquilo, en la playa únicamente hay algún turista perdido y gente local, sobre todo a partir de las 4-5 pm, que es cuando el sol deja de quemar y permite a los tailandeses disfrutar de un buen rato sin tostarse demasiado. Hay también unos cuantos restaurantes a pie de playa, donde se come bastante bien y generalmente barato, entre 30 y 80  bath dependiendo del plato.

Para pasear, puedes alquilar una bici ó una moto. Nosotros salimos un par de tardes con las bicis. La primera de ellas con las que nuestro hostel ofrecía de préstamo, y la segunda alquilamos un tándem por 60 bath la hora. El paseo fue divertidísimo, pedaleamos hasta el atardecer por la playa y el pueblo. Allí hicimos una corta parada en la estación de trenes, Pui estaba en plan modelo y había que sacarle las fotos “a lo viajera”.

Estación de trenes de Bankrut

Una de las cosas que más me llamó la atención fue el Wat Pra Mahathadchedi Pakdeeptakad, un templo que hay en la parte sur de la playa. La bahía está vigilada por un enorme Buda Dorado, al que se puede subir en coche, andando, ó en moto si ésta aguanta. Desde allí mismo sale un camino que sube hasta el templo. El principio del camino está custodiado por dos grandes figuras que dan paso al original jardín que da la bienvenida al visitante. El templo es algo diferente a los que normalmente sueles encontrar en Tailandia, la arquitectura tiene una clara influencia birmana, lo que recuerda un poco al Wat Chong Klang en Mae Hong Son. El interior es una maravilla, tiene dos plantas: en la primera hay unos murales que, como en muchos otros, reflejan fases de la vida de Buda; en la segunda planta hay unas vidrieras muy bien cuidadas, algo que predomina en todo el templo, la limpieza y el cuidado hasta el último detalle. Quizá sea uno de los que más me ha gustado hasta el momento (en dura competencia con Wat Arum en Bangkok y Wat Phra Sing en Chiang Mai).

Wat Pra Mahathadchedi Pakdeeptakad

Jardines en el Wat Pra Mahathadchedi Pakdeeptakad

Koh Talu

Al día siguiente fuimos hasta Koh Talu, una islita privada que hay justo en frente de Bangsaphan Town. Desde un pequeño muelle de pescadores que hay en la desembocadura del río, cogimos un barquito  que nos llevó primero a la parte Norte de la isla para hacer snorkel. Justo allí hay una estructura rocosa que forma un extraño arco, que es que da el nombre a la isla (Talu = arco ó túnel), y pudimos ver anémonas, nemos y hasta un pez globo.

El acceso a la isla no está permitido a cualquiera, salvando una pequeña cala en la parte sur, en el resto sólo pueden acceder los que se alojan en el Resort que pertenece al dueño de la isla. Éste es un señor bastante importante en Tailandia, y parece ser que no muchos saben a quien pertenece realmente, y creo que es mejor no decirlo por respeto a la persona que me dio la información.

Khao Tammarong cave

Tras la entretenida tarde anterior con el paseo en tándem, al día siguiente abandonamos Bankrut para acercarnos a Bangsaphan. Primero acompañé a Pui al Templo principal, y mientras ella hacía sus oraciones subí hasta una colina que dominaba la ciudad y que, para variar, estaba coronada por otro Buda Dorado. Este templo era sencillo y coqueto, aunque bastante más sucio y descuidado que Wat Pra Mahathadchedi Pakdeeptakad, en Bankrut.  De Bangsaphan fuimos a Khao Tammarong, una cueva que se encuentra a pocos kilómetros del pueblo, con bastantes galerías y habitada por cientos de murciélagos. En estas galerías hay también bastantes imágenes de Buda en todas las posiciones: sentado, reclinado, de pie… Fue otro gran descubrimiento, pues no tiene nada que envidiar a otras cuevas más conocidas.

Cueva de Khao Tammarong

Ao Bo Thonglang

Desde la primera vez que fuimos a Prachuap Khiri Khan el año pasado Pui me ha estado hablando de una pequeña cala donde ella iba cuando vivía en Bangsaphan. Las dos veces que vinimos a esta zona nos quedamos con las ganas, siempre hicimos el viaje desde Bangkok en bus, y aunque siempre habíamos alquilado una moto para explorar todas las calitas de los alrededores, ésta se encontraba demasiado lejos como para llegar en scooter desde Prachuap.

Pero esta vez hicimos el viaje en coche, así que decidimos pasar un día en Ao Bo Thonglang. Pui iba con bastante miedo, desde la última vez que fue han construído varias fábricas y un puerto en los alrededores de Bangsaphan, así que no teníamos muy claro lo que íbamos a encontrar.

Cuando llegamos enseguida me di cuenta de que un año de espera había merecido la pena. Ao Bo Thonglang es una pequeña cala muy parecida a Soi Noi, en Huahin, y que se había convertido mi favorita desde el año pasado. Tiene un par de restaurantes típicos thais, y afortunadamente ha sobrevivido tanto al puerto Pesquero de Bangsaphan en la parte norte y al Puerto Comercial de la Provincia de Prachuap Khiri Khan, un poco más al Sur. Es una playa que nunca vas a encontrar en una guía turística, pero es realmente paradisíaca. Está protegida por dos formaciones rocosas tanto en la parte norte como en la sur, que para variar están salvajemente cubiertas por una exhuberante vegetación. El agua es totalmente clara, la arena blanca y fina formada por el coral, y la vegetación que rodea a toda esta playita le dan un color verde sencillamente espectacular. Allí pasamos casi todo el día, comimos en uno de los restaurantes, paseamos por la playa y los alrededores, subimos a las rocas, nadamos, jugamos en el agua con un neumático de camión al estilo “tubing” que alquilaban por 20 bath en el mismo restaurante.

A última hora de la tarde llegaron algunas familias thais. Se metieron en el agua a disfruta como niños, los más mayores con los tubing, los jóvenes nadaban hasta las rocas, y las mujeres, por supuesto, con un pantalón corto y camiseta, por miedo al sol y por cultura, está muy mal visto ponerse en bañador o bikini. Por supuesto, Pui también se bañó con un pantaloncito corto y una de mis camisetas. Entre estos thais, llegaron una familia de franceses, y nos quedamos todos mirando incrédulos, tanto ellos como yo nos extrañamos de ver “farangs” en un sitio tan apartado.

Ao Bo Thonglang

Phra Nakhon Khiri

Ya de camino a Bangkok, pasando por Phetchaburi, paramos a visitar una serie de construcciones situadas en la colina que domina la ciudad. Se trata de un Palacio Real, un Observatorio, un museo y varios templos. La colina está colonizada por los monos, al igual que en Lopburi ó Prachuap Khiri Khan, así que durante todo el tiempo había que estar alerta para que no nos robaran nada.

El Palacio Real de Phra Nakhon Khiri se encuentra en el monte  Khao Khlang, a 312 pies sobre el nivel del mar. Fue construido por el rey Rama IV en 1860 en una imitación al estilo neoclásico europeo. El arquitecto fue Thuam Bunnak, que más tarde se convirtió en el Ministro de Defensa. Thuam Bunnak viajó alrededor de Europa, donde se empapó de la arquitectura de diferentes países en todos sus estilos. El monarca Rama IV fue el primero en aprender un a lengua europea.

Construído sobre una colina, se puede acceder por una larga escalinata custodiada por dos nagas, ó bien a través de un pequeño tren que está abierto únicamente en el horario de apertura del Palacio. Una vez arriba, se puede visitar el Observatorio Real, desde donde se divisa todo el condado y con un techo de cristal muy curioso, también el templo Phra Thinang Witchien Prasat un magnífico ejemplo de arquitectura tailandesa con influencias angkorianas; el Wat Phra Kaeo que se asemeja al templo del mismo nombre en el Gran Palacio de Bangkok y Phra Thinang Phetphum Phairot, el mayor edificio de la colina construido en 1859 en estilo neoclásico. Anteriormente fue utilizada como una sala de audiencia, pero ahora se utiliza como residencia de huéspedes estatales.

Vista del Phra Thinang Witchien Prasat desde el Observatorio Real

Y de ahí, a Bangkok. El próximo post desde Singapur.

Pratchuap Khiri Khan

playa

Pratchuap Khiri Khan, 16 de agosto de 2009

Esta mañana me he levantado en una habitacion de un hotel costero. Al asomarme al balconcito me he regalado una preciosa vista de una pequeña bahia del Golfo de Tailandia. Una playa de arena fina y blanca, arboles pinaceos y palmeras, un monte con un templo y varias islitas la rodeaban.

El mono en la casa del vecino

El mono en la casa del vecino

Al asomarme por la ventana que daba al otro lado de la habitacion, un mono trepaba por los cables de electricidad que habia junto a la casa de enfrente. Mas alla se escuchaba el bullicio del mercado local, aunque en este lugar decir bullicio es una ficcion. Los pescadores seguian llegando al Mercado en esas extrañas motos con sidecar que con tanta frecuencia se ve en las provincias del sur de Tailandia. Las mujeres, tapadas hasta arriba para evitar que el sol les queme la piel, negociaban sin perder la sonrisa. Pratchuap Khiri Khan es una pasada Leer más de esta entrada

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