Tortugas, orangutanes y relax en el Mar de Filipinas

 

Pulau Selingan

Sandakan (Borneo-Malasia), 2 de Agosto de 2010

Ahora mismo son las 9 de la noche, estoy actualizando el blog en una terraza-restaurante que hay cerca del puerto de Sandakan, regentada por musulmanes. En una pantalla grande de TV aparece un señor con turbante leyendo unas oraciones. Todos los que están comiendo son locales, y para nada tengo una sensación incómoda por la situación ni por el trato que pueden dar al único blanquito. Mientras ceno, voy escribiendo en mi libreta de viajes, y la gente me mira con cara extraña: de dónde vendrá, qué estará escribiendo, por qué escribe mientras cena? parecen preguntarse…

Continuando con la aventura de estos últimos días, tras la increíble experiencia del paseo nocturno por la jungla en Kinabatangan al día siguiente tocamos diana de nuevo a las 6 de la mañana, desayunamos a las 6:30 y a las 7 ya estábamos Luna (la chica de noruega), Scott y yo en la barca saliendo de las cabañas camino a Sukau. Una vez allí, Luna se fue directamente al aeropuerto, pues al día siguiente se iba a Tailandia a pasar unos días de relax en Phuket. Yo también iba de playas, pero a un destino algo más exótico.

Cerca de Sandakan, en el Mar de Filipinas, se encuentra el Parque Natural de Turtle Islands (también llamado Pulau Penyu). Está compuesto por tres islas: Pulau Selingan, Pulau Bakkungan Kecil y Pulau Gulizan. Se encuentra a tiro de piedra de las Islas Filipinas, en mitad de las antiguas rutas de comerciantes y piratas.

Para llegar hasta Pulau Selingan (Turtle Island), la mayor de las islas y donde se encuentra el “cuartel general” del parque natural, no hay transporte público posible, ha de ser a través de una agencia que esté acreditada por la administración del parque. El aforo de la isla está limitado a unas 30 personas, por lo que siempre se recomienda reservar con antelación. Luna, mi compi de aventuras en Kinabatangan, lo intentó hace un mes y no había plazas disponibles. Yo lo intenté hace tan sólo unos días y tuve suerte, aunque tuve que adaptar el viaje al día en el que quedaba esa plaza. Tuve bastante suerte, quizá por una cancelación o por un simple guiño del destino.

 

Poblado en la Isla de Libaran

De camino paramos primero en Pulau Libaran, uno de esos sitios donde te quedarías a vivir para siempre. Se trata de una islita bastante llana, llena de palmeras y de pinos, y con un pequeño poblado con estructuras muy básicas donde los lugareños se dedicaban a recoger cocos y construir barcas. Allí estuve unas 3 horitas, donde me di un buen paseo por el interior de la isla, saqué unas cuantas fotos y me intenté relacionar algo con la gente del poblado. Ellos iban un poco a lo suyo. No es que fueran antipáticos, sino que posiblemente tenían otra cosa mejor que hacer que perder el tiempo conmigo en lugar de trabajar. Al final, como siempre, fueron los niños los que me pidieron unas fotos, y cuando se las enseñaban se reían con cierta timidez, como si hubieran hecho alguna travesura.

Relax en Pulau Selingan

 

Pulau Libaran

Después de comer, y muy a pesar mío, abandonamos la isla rumbo a Pulau Selingan. Aquí sólo viven permanentemente los Rangers (cuidadores del parque), y el personal que se dedica a hacer el estudio y seguimiento de las tortugas, pues de ahí viene el nombre de la isla. Tras el crepúsculo, empiezan a llegar las tortugas para desovar. Nosotros llegamos a primera hora de la tarde, y después de unas 6 horas libres que dediqué a retozar en la playa, bañarme, hacer snorkel y dar la vuelta a la isla mientras sacaba fotos. Más tarde, cenamos y fuimos a ver el desove.

Suelen llegar unas 30 tortugas por noche, aunque sólo te permiten ver una de ellas. A partir de ahí, está estrictamente prohibido salir de la zona de las

Tortuga en Pulau Selingan

cabañas desde las 6 pm hasta las 6 pm. El tema consiste en lo siguiente: ves desovar una tortuga (ver una tortuga casi tan grande como tú desovando impresiona, aunque el estar rodeada de gente observando hace que pierda un poco de encanto). Tras marcar a la tortuga, el Ranger recoge los huevos y los lleva al criadero, donde los dejan a buen recaudo señalando la fecha de desove, el número de huevos, la tortuga que los ha puesto…). Como dato curioso, el sexo de la tortuga lo determinará la temperatura del lugar. A más calor, más posibilidad de que nazcan hembras. Éstas fueron depositadas debajo de un árbol, por lo que posiblemente nacerían machos al darle sombra la mayor parte del tiempo.

 

Las tortuguillas

Luego viene lo mejor. Lo mismo que todos los días llegan unas cuantas tortugas, todos los días nacen otras muchas, que han de soltar por la noche. Con el agua por las rodillas, de repente te encuentras de noche con unas 70 tortuguitas alrededor. La naturaleza es maravillosa…

Antes del desove, estuve un buen rato hablando con Scott, y me contó sus planes de futuro, está prometido y se casará el año que viene. Dice que le encantaría viajar a España para conocer sus raíces, y se plantea ahorrar para ello. También me dice que para el día siguiente no tengo que preocuparme. Estaba pensando visitar los orangutanes en el Parque de Sepilok, pero llegar en bus no me daba tiempo, y pagar un taxi más la entrada, más la cámara… me iba a salir por un dineral, y después de lo gastado en estos tres días el presupuesto ha caído bastante. Me dice que me va a ayudar a llegar hasta allí y conseguir todo a precio local. Dice que es guía porque se siente embajador de su país, y que no quiere que los visitantes regresen de Borneo con la sensación de que todos los lugareños sólo quieren sacar dinero (madre mía que persona!!!!!!!).

Qué gran momento!!

Bien, pues después del “momento tortuga” saqué el trípode y a sacar unas cuantas fotos de la luna mientras todos estaban en las cabañas. de nuevo por la noche a solas con la naturaleza, lo que voy a echar de menos esos momentos.

Los Orangutanes y las marchas de la muerte.

Al día siguiente, Scott me llevó al Centro de Rehabilitación de Orangutanes de

Orangután en Sepilok

Sepilok. Estos animales (por cierto: orangutan = hombre holandés en nativo) están en vías de extinción, entre otras cosas porque el hombre está poco a poco talando los bosques y la jungla para sembrar las palmeras con el que consiguen el aceite de Palma. De ahí me llevó también al Parque conmemorativo de Sandakan. Ahí tuve conocimiento por primeras vez de “Las marchas de la muerte de Sandakan”.

Se trata, una vez más, de como el hombre puede llegar a ser, con perdón, un auténtico hijo de puta. Perdonar la expresión, pero no tiene otro calificativo. En la II Guerra Mundial los japoneses tenían un campo de prisioneros en Sandakan, donde se encontraban 1800 australianos, 600 ingleses y 100 prisioneros de otras nacionalidades aliadas, unos 2500 en total. Con la presión del ejército aliado en Borneo, decidieron trasladar a los reclusos hasta Ranau, 250 km a través de jungla. Descalzos, enfermos, y transportando 20 kg de provisiones por cabeza, tan sólo llegaron unos pocos al destino, aunque por las duras condiciones que encontraron a la llegad, o simplemente por su ejecución por órdenes de los superiores, tan sólo, de esos 2500 soldados, sobrevivieron 6 australianos, que consiguieron escapar de Ranau o durante la marcha por la jungla.

De vuelta a Sandakan

Scott me facilitó la vuelta a Sandakan. Por la tarde me fuí a dar un paseo por la ciudad y di con un campo de fútbol donde estaban jugando una liguilla entre varios equipos locales. También participaban en el juego de tirar de la cuerda, cosa que por lo que noté se tomaban muy en serio. Allí pasé casi toda la tarde, animando a los equipos más jóvenes y divirtiéndome de lo lindo.

El enfrentamiento con la cuerda...

Mañana temprano cojo el bus a Kota Kinabalu. Gracias al dinero que me ahorrado con las gestiones de Scott, piquito a piquito (ir a sandakan en bus en lugar de avión, coger autobuses urbanos en lugar de taxis en Kota kinabalu y Sandakan…) creo que voy a poder ir a Brunei. Cuando llegue a KK miraré si puedo salir para pasado mañana.

 

Os dejo el enlace de Wildlife Expeditions aquí. Os ruego que preguntéis por Scott, yo os lo agradeceré, él os lo agradecerá, y seguro que su futura esposa también ;-). A ver si entre todos podemos hacer que ahorre lo suficiente para venir a España de viaje de novios. Si queréis contactar directamente con él, dejad un mensaje en el Blog y yo os pondré en contacto con él.

Conociendo los monos narigudos

 

Monos proboscis en la provincia de Sabah (Borneo-Malasia)

Sandakan (Borneo-Malasia) 1 de agosto de 2010

Hola de nuevo desde Sandakan. Ahora mismo estoy en el hotel descansando después de tres agotadoras jornadas de jungla, ríos, islas y vida salvaje.

 

Familia de monos narigudos

Todos los viajes tienen un momento 5 estrellas. Lo mismo que el año pasado fue en Koh Tao, o el anterior en Camboya, y aunque queda mucho por venir, pienso que acabo de pasar por unos de esos momentos.

He visitado lugares increíbles, he conocido a gente más increíble todavía, he vivido momentos que serán inolvidables, y volveré a España con la amistad de una de las mejores personas que jamás he conocido. Pero vayamos paso a paso…

El viernes por la mañana temprano cogí el bus de Kota Kinabalu a Sandakan a las 8 am. En la Terminal de Autobuses de Inanan en Kota Kinabalu encontraremos varias empresas, al llegar decenas de lugareños se empeñan en coger la maleta para ayudarnos a encontrar el bus o la compañía con la vamos a hacer el viaje, lo curioso es que no te piden dinero, y si no estás interesado en su ayuda no se ponen nada pesados. Hay dos compañías importantes que realizan el viaje: Sida y Tung Ma. Los autobuses de la primera no están mal, los de Tung Ma son más antiguos, pero hacen su función. dependiendo del horario, puedes ir en una o en otra, y ambas cobrar los mismo: 30 RYM (unos 8 euros). El trayecto, en teoría, es de 6 horas. Yo he tardado 8 para la ida, aunque hay quien me ha comentado que tardó 10 horas. Todo depende del estado de la carretera y de las condiciones del tiempo.

visitante en la cueva de Gomantong

El trayecto es una maravilla, pues en su primera parte atraviesas el Parque Natural de Kinabalu, donde puedes hacer una parada en Laban Rata y hacer un treking antes de seguir hacia Sandakan. En esta parte del viaje hay que prepararse para sufrir las curvas y curvas, es mejor comer algo antes de salir pues con tanta revuelta el estómago sufre un efecto lavadora: vueltas y más vueltas…

Tras una parada a mitad de camino en un “restaurante” al aire libre donde apenas tienes el tiempo justo de pedir y devorar la comida en 15 minutos, la segunda parte del viaje es menos entretenida, aunque el paisaje no deja de ser agradable. Llegando a Sandakan son todo plantaciones de palmeras, de las que extraen el aceite de palma. Estas plantaciones son las que están quitando su lugar a la jungla, y por supuesto el hábitat a especies como el orangután, pero no es momento de denuncias…

Bueno, pues llegué a la terminal de autobuses, en las afueras de la ciudad, y taxi al Hotel seafront (10 RYM el taxi, 59 el alojamiento en Hab individual con aire acondicionado, baño y wifi, unos 14 euros al cambio). Me di un paseo por los alrededores y bueno, la verdad que tampoco pude ver mucho porque estaba bastante oscuro. No me dio ni buena ni mala impresión, aunque en los alrededores del puerto sí se puede apreciar un ambiente extraño.

Al día siguiente me recogía el guía de Wildlife Espeditions en el Hotel Sandakan a las 8:15 am. El guía era Scott Allan García. Sí, Scott es un malayo con antepasados españoles de 5ª generación, posiblemente de los que emigraron a Filipinas. Lo de Scott ha sido un descubrimiento, ya os hablaré de él según vaya escribiendo.

Gomantong Cave

Primero fuimos a la Cueva de Gomantong, tras un buen paseo en coche llegamos a los alrededores de la cueva, y después de registrarnos en el Centro de Información y pagar la tasa de la cámara (en todos los parques hay que pagar la Conservation Fee y la Camera Fee), empezamos un agradable paseo por los alrededores de la cueva, por un frondoso bosque donde, entre otras cosas, nos encontramos con una familia de monos, un par de águilas…

La cueva es impresionante, enorme. Aunque el interior está lleno de guano y huele regular, este olor es soportable, e impresiona la gran cantidad de murciélagos, dicen que millones. Esta cueva también es famosa por sus nidos de vencejos, muy apreciados sobre todo por los chinos. Por el otro lado, algo más arriba, está la entrada de la parte elevada de la cueva, donde se encuentran los nidos blancos, los más valorados por los recolectores.

 

De excursión por el río

De ahí fuimos hasta el río Kinabatanbang, donde la agencia tiene unas cabañas para alojar a los excursionistas. Tras comer cogimos una barca y bos adentramos por uno de los afluentes del río para ver la fauna en su hábitat. Allí pudimos ver cocodrilos, serpientes, varias especies de pájaros y de monos. Entre estos monos, unos macacos de cola larga, otros de cola corta, un orangután y… al fin los monos narigudos de Borneo, los proboscis!!! quizá la excusa para realizar este viaje. Esto no era como en los documentales de National Geographic, los monos los ves en la copa de los árboles y a relativa distancia, pues desde la barca apenas te puedes acercar más, y en el caso de hacerlo los monos huirían. Aún así la experiencia fue alucinante (llevaba mis prismáticos).

Por la noche, Scott me llevó junto con otro amigo suyo a dar un paseo nocturno por la jungla, y ahí es donde te das cuenta donde estás metido. No vimos demasiada fauna, unos monos, unas ranas, arañas, gekos… pero el sonido de la jungla es penetrante, si apagas las linternas y te quedas quieto escuchando, aprecias toda la vida que hay allí, desde animales depreradores hasta las simpáticas luciérnagas.

macaco de cola larga

Como dato curioso, me llevó a un sendero por donde hace pocas semanas descubrieron el paso de una manada de elefantes pigmeo, una de las especies más raras que hay en Asia. Fue descubierto hace unas pocas décadas y sólamente se encuentra en el norte de la isla de Borneo.

Rana

Al terminar el paseo, nos quedamos hablando los tres durante un buen rato, como 2 horas, contando todo tipo de anécdotas de nuestros países: fútbol, mujeres, trabajo… las conversaciones no cambian, ni en España, ni en ninguna otra parte del mundo.

Y de ahí a la cama, me esperaba al día siguiente otra dura jornada en las Turtle Islands…

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