NUWARA ELIYA, EN EL CORAZÓN DEL PAÍS DEL TÉ

Plantaciones de té en el Tea Country de Nuwara Eliya

Plantaciones de té en el Tea Country de Nuwara Eliya

Aeropuerto Internacional de Bandaranaike (Sri Lanka), 14 de enero de 2013.

Me encontraba en el Aeropuerto Internacional de Bandaranaike, de nuevo con extrañas sensaciones, a punto de coger un vuelo hacia Kuala Lumpur y emocionado por emprender un nuevo viaje por Asia, pero con tristeza por dejar de nuevo Sri Lanka y a toda mi gente allí, a los que cada vez les tengo más apego.

He pasado unas semanas estresantes en Sri Lanka. Después de 7 visitas ya voy haciendo buenos amigos y cada vez es más difícil compaginar mi colaboración con ‘Sri Lanka In Style’ y otras actividades, como visitar a toda mi gente y conocer nuevos lugares. En esta ocasión resulta más complicado todavía, porque hemos decidido comenzar un proyecto de colaboración con el ‘Saunders Sports Club’, en el que también participa Sri Lanka In Style desde Colombo, así como el Granada CF y el centro de estudios CL Granada, que junto con el apoyo y soporte del diario IDEAL nos ofrecen su apoyo desde España (en mis siguientes posts os hablaré con más detalle de este proyecto).

He vuelto a subir Adam´s Peak, para no romper mi compromiso con Sri Lanka y Sri Pada. Es mi tercera subida y ya es algo que se ha convertido en una necesidad personal todos los comienzos de año.

También he pasado bastantes días en Nuwara Eliya, un precioso pueblecito conocido como “la pequeña Inglaterra” situado en el corazón de las montañas. Allí tuve la oportunidad de celebrar la Nochevieja con un buen amigo, llamado Artur, que acaba de llegar a Sri Lanka y que siente, al igual que yo, que su amor y compromiso por esta tierra no paran de crecer.

Grand Hotel en Nuwara Eliya

Grand Hotel en Nuwara Eliya

Nuwara Eliya fue construida en el siglo XIX y es interesante apreciar, en su arquitectura, la influencia de la época de los Tudor. Parece un pueblecito inglés traído piedra a piedra y está rodeado de impresionantes plantaciones de té, preciosos lagos, ríos, cascadas… y las mundialmente conocidas factorías de té como Lipton, Padro o Glendmore. Se encuentra a 1.868 metros de altitud por lo que, a pesar de su latitud, la temperatura es muy soportable e incluso a veces es necesario abrigarse.

Tras haberla visitado, creo que Nuwara Eliya es un lugar que no te puedes perder si vienes a Sri Lanka. Está situada en el corazón del Tea Country, una región en la que se produce – según algunos – el mejor té negro del mundo, si bien hay quien dice que es en la provincia china de Yunnan.

Desde  Nuwara Eliya se pueden hacer unos trekkings muy interesantes por las plantaciones de té o los bosques de los alrededores, pero sin duda el más interesante es el circuito por el Parque Nacional de Horton Plains. A una hora y poco de camino de Nuwara Eliya se hace un recorrido de 9 km pasando por los miradores de Little World´s End (un tajo de 400 metros), World´s End (otro impresionante tajo de más de 800 metros, desde donde se puede observar el Lago y el Parque Nacional de Uda Walawwe) y las cascadas de Baker. Es un paisaje más propio de Escocia o Islandia que de una isla tropical.

Vista desde el impresionante mirador del World’s End

Vista desde el impresionante mirador del World’s End

Para visitar Horton Plains hay que alquilar una furgoneta en Nuwara Eliya – porque los vehículos normales no suelen subir hasta el Parque ya que la carretera es pésima – que dependiendo de la capacidad de regateo suele estar entre los 6.000 y 8.000 rupias por vehículo. Allí se paga la entrada al Parque que cuesta otras 2.000 rupias por persona. Las excursiones se pueden gestionar desde el mismo hotel o guesthouse pero, como siempre en Sri Lanka, hay que ser duro y muy firme con el regateo y nunca pagar más de lo pactado. Es probable, por ejemplo, que al regreso os pidan más dinero, una fea costumbre que están adoptando los conductores de taxis, furgonetas y tuk-tuks.

Parque Nacional de Horton Plains

Parque Nacional de Horton Plains

Respecto al viaje a Nuwara Eliya se puede llegar en tren o por carretera.

Viaje por tren:

Es la opción más recomendable. Lo ideal es salir desde Kandy (unas 4:30 horas) o Hatton (unas 2,5 horas). Si salimos desde Kandy hay que desplazarse hasta la estación de Peradeniya, a unos 15 minutos de la ciudad (unas 500 rupias en tuk tuk) y bajarnos en Nanu Oya, ya que no hay estación en Nuwara Eliya. Salen por la mañana a las 8:40 y a las 12:30. Si se quiere hacer un viaje cómodo es mejor reservar con bastante antelación a través de agencia, de otra manera te arriesgas a viajar en segunda clase, donde no hay reserva de asientos, con la posibilidad de que tengas que hacer el trayecto de pie o colgado del vagón, y por experiencia puedo decir que no es nada agradable. En el caso de que salgamos desde Colombo tendréis que sumar otras 3,5 horas más.

Viaje por carretera:

Se puede contratar un taxi o viajar en bus:

  • Taxi (coche o furgoneta): Un vehículo con conductor siempre es caro en Sri Lanka. Normalmente los conductores no son los dueños del coche o furgoneta, o bien tienen que pagar un porcentaje al dueño o pagar mensualmente el leasing al banco, que también es caro. La gasolina también es cara proporcionalmente a los sueldos esrilanqueses.

Un taxi con aire acondicionado Colombo – Kandy puede costar unas 8.500 rupias (depende cómo se negocie) y hasta Nuwara Eliya puede llegar hasta las 15.000. Como he comentado antes recomiendo siempre hacerlo a través de una agencia que nos dé garantías: que se vea un buen vehículo, que nos den un recibo en el momento de contratarlo, etc.

  • Autobús: Salen con bastante frecuencia desde Kandy o Colombo. Viajar en bus es toda una experiencia en Sri Lanka, muy barato pero nada cómodo porque son como los buses urbanos de hace 40 o 50 años en España. El trayecto Colombo-Kandy – poco más de 100 km – lleva más de 4 horas, y hay que sumar otras 4 para hacer el trayecto Kandy – Nuwara Eliya. No hay compartimento para equipajes por lo que hay que llevar la mochila o maleta en las rodillas o comprar dos billetes, uno para ti y otro para tu equipaje.
Conociendo de cerca a un ciervo durante mi último día en Sri Lanka

Conociendo de cerca a un ciervo durante mi último día en Sri Lanka

Tras compartir esta breve información sobre Nuwara Eliya me dispongo ahora a salir de Sri Lanka. Comenzamos un nuevo viaje, esta vez hacia Nepal, desde donde subiré mi siguiente post.

 

Los Tres Príncipes de Serendip

Granada, 16 de Abril de 2012

A que alguna vez hemos oído hablar de las serendipias… Y por qué relacionamos Sri Lanka con las serendipias?

Para entenderlo nos tenemos que remontar al año 1754, cuando Horace Walpole, cuarto Duque de Oxford e hijo menor del Primer Ministro Robert Walpole, leyó un antiguo cuento anónimo persa llamado “La peregrinación de los tres hijos del rey de Serendip”, aunque más conocido como “Los tres príncipes de Serendip”. Uno de sus capítulos cuenta una serie de sucesos que ocurrieron por casualidad tras la pérdida de un camello, a estos descubrimientos por casualidad los denominó “serendipity”, cuya definición sería algo así como descubrir casualmente algo inesperado  con felices consecuencias, también se define como un descubrimiento científico afortunado e inesperado que se ha realizado accidentalmente. Serendipity  ha entrado en el ranking de las 10 palabras inglesas mas difíciles de traducir al castellano, aunque para muchos tambiése puede traducir como “chiripa”.

Serendip se situaba en la actual Sri Lanka, y la gran mayoría que visitan la isla por primera vez sienten esa serendipia, se sorprenden muy gratamente de descubrir una tierra tan maravillosa.

Os dejo a continuación este entretenido cuento:

El discípulo miró al maestro en la profundidad de la tarde.

– “Maestro, ¿es bueno para el sabio demostrar su inteligencia?”

– “A veces puede ser bueno y honorable permitir que los hombres te rindan honores.”

– “¿Sólo a veces?”

– “Otras puede acarrearle al sabio multitud de desgracias. Eso es lo que les sucedió a los tres Príncipes de Serendip, que utilizaron distraídamente su inteligencia. Habían sido educados por su padre, que era arquitecto del gran Shá de Persia, con los mejores profesores, y ahora se encaminaban en un viaje hacia la India para servir al Gran Mogol, del que habían oído su gran aprecio por el Islam y la sabiduría. Sin embargo, tuvieron un percance en su camino.”

– “¿Qué les pasó?”

– “Una tarde como esta, caminaban rumbo a la ciudad de Kandahar, cuando uno de ellos afirmó al ver unas huellas en el camino: “Por aquí ha pasado un camello tuerto del ojo derecho”.

– “¿Cómo pudo adivinar semejante cosa con tanta exactitud?”

– “Había observado que la hierba de la parte derecha del camino, la que daba al río, y por tanto la más atractiva, estaba intacta, mientras la de la parte izquierda, la que daba al monte y estaba más seca, estaba consumida. El camello no veía la hierba del río.”

– “¿Y los otros príncipes?”

– “El segundo, que era más sabio, dijo: “le falta un diente al camello.”

– “¿Cómo podía saberlo?”

– “La hierba arrancada mostraba pequeñas cantidades masticadas y abandonadas.”

– “¿Y el tercero?”

– “Era mucho más joven, pero aun más perspicaz, y, como es natural, en los hijos pequeños, más radical, al estar menos seguro de sí mismo. Dijo: “el camello está cojo de una de las dos patas de atrás. La izquierda, seguro”

– “¿Cómo lo sabía?”

– “Las huellas eran más débiles en este lado.”

– “¿Y ahí acabaron las averiguaciones?”

– “No. El mayor, picado en esta competencia, afirmó: “por mi puesto de Arquitecto Mayor del Reino que este camello llevaba una carga de mantequilla y miel.”

– “Pero, eso es imposible de adivinar.”

– “Se había fijado en que en un borde del camino había un grupo de hormigas que comía en un lado, y en el otro se había concentrado un verdadero enjambre de abejas, moscas y avispas.”

– “Se trata de un difícil reto para los otros dos hermanos.”

– “El segundo hermano bajó de su montura y avanzó unos pasos. Era el más mujeriego del grupo por lo que no es extraño que afirmara: “En el camello iba montada una mujer”. Y se puso rojo de excitación al pensar en el pequeño y grácil cuerpo de la joven, porque hacía días que habían salido de la ciudad de Djem y no habían visto ninguna mujer aún.”

– “¿Cómo pudo saberlo?”

– “Se había fijado en unas pequeñas huellas de pies sobre el barro del costado del río.”

– “¿Por qué había bajado? ¿Tenía sed?”

– “El tercer hermano, absolutamente herido en su orgullo de adolescente por la inteligencia de los dos mayores, afirmó: “Es una mujer que se encuentra embarazada, hermano. Tendrás que esperar un tiempo para cumplir tus deseos”.

– “Eso es aún más difícil de saber.”

– “Se había percatado que en un lado de la pendiente había orinado pero se había tenido que apoyar con sus dos manos porque le pesaba el cuerpo al agacharse.”

– “Los tres hermanos eran muy listos.”

– “Sin embargo, su sabiduría les trajo muchas desgracias.”

– “¿Por qué?”

– “Por su soberbia de jóvenes. Al acercarse a la ciudad, contemplaron un mercader que gritaba enloquecido. Había desaparecido uno de sus camellos y una de sus mujeres. Aunque estaba más triste por la pérdida de la carga que llevaba su animal, y echaba la culpa a su joven esposa que también había desaparecido.”

– “¿Era tuerto tu camello del ojo derecho?”, le dijo el hermano mayor.

– “Sí”, le dijo el mercader intrigado.

– “¿Le faltaba algún diente?”

– “Era un poco viejo”, dijo rezongando, “ y se había peleado con un camello más joven.”

– “¿Estaba cojo de la pata izquierda trasera?”

– “Creo que sí, se le había clavado la punta de una estaca.”

– “Llevaba una carga de miel y mantequilla.”

– “Una preciosa carga, sí.”

– “Y una mujer.”

– “Muy descuidada por cierto, mi esposa.”

– “Qué estaba embarazada.”

– “Por eso se retrasaba continuamente con sus cosas. Y yo, pobre de mí, la dejé atrás un momento. ¿Dónde los habéis visto?”

– “No hemos visto jamás a tu camello ni a tu mujer”, buen hombre, le dijeron los tres príncipes riéndose alegremente.

El discípulo también rió.

– “Eran muy sabios.”

– “Sí, pero el buen mercader estaba muy irritado. Cuando los vecinos del mercado le dijeron que habían visto tres salteadores tras su camello y su mujer, los denunció.”

– “¡Pero, ellos tenían razón!”

– “Los perdió su soberbia juvenil. Habían señalado todas esas características del camello con tanta exactitud que ninguno les creyó cuando afirmaron no haber visto jamás al camello. Y se habían reído del mercader, había muchos testigos. Fueron llevados a la cárcel y condenados a muerte ya que en Kandahar el robo de camellos es el peor delito, más que el rapto de esposas.”

– “¡Qué triste destino para los sabios!”

– “La cosa no acabó tan mal. La esposa se había escapado, y pudo llegar antes de que los desventaran en la plaza pública, como era costumbre para castigar a los ladrones de camellos. El poderoso Emir de Kandahar se divirtió bastante con la historia y nombró ministros a los tres príncipes. Por cierto, que el segundo hermano se casó con la muchacha, que estaba bastante harta del mercader.”

– “La sabiduría tiene su premio.”

– “La casualidad los salvó y aprendieron a ser mucho más prudentes a la hora de manifestar su inteligencia ante los demás.”

Camino a Sri Lanka y…

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Sobrevolando el Mar Rojo, 28 de diciembre de 2011.

Después de bastante tiempo sin subir nada al Blog he decidido buscarme una buena excusa para ir actualizando esto durante las próximas semanas: voy a hacer un viajecito para así poder hablar de nuevas experiencias.

Pues sí, hace casi año y medio que no hago un diario de viaje, y no ha sido por falta de éstos. En estos momentos me encuentro en un vuelo de Emirates sobrevolando el Mar Rojo camino a Dubai, y de ahí a Colombo en la que va a ser mi tercera visita a la que ya se ha convertido de pleno derecho mi segunda casa: Sri Lanka. Allí me encontraré con Miguel, Ravin, Ruvinda, el bueno de Manjula… en definitiva todos mis amigos de Sri Lanka In Style, con los que voy a compartir unas 2 semanas echando una mano en los viajes de los grupos españoles y latino americanos. Estaré unos días en Kandy, la última capital de los reinos cingaleses, y desde allí viajaré por el Triángulo Cultural y el Hill Country, zonas que después de unos cuantos viajes cada vez me son más familiares.

Después pasaré unos días en Colombo, pero antes debo cumplir una promesa que ya me hice el año pasado por estas fechas: subir de nuevo a Adam´s Peak. Lamentablemente será muy difícil que lo pueda hacer otra vez en Nochevieja, pero muy posiblemente sea entre los 5 primeros días del año, subiré los 5325 escalones y de nuevo me confiaré a la montaña sagrada de Sri Pada, y así afrontar un nuevo año que, aunque los pronósticos no son nada halagüeños,  personalmente lo afronto con la ilusión de un niño.

Y después, otra segunda etapa de viaje: países nuevos, actividades nuevas, y si hay suerte también aventuras y experiencias nuevas, cómo no comenzar el nuevo año con ilusión? Sobre esta parte del viaje ya escribiré en el momento que coja el vuelo hacia… 😉

Como he comentado otras veces, siempre he pensado que la mejor manera de crecer es buscando nuevas experiencias, superar nuevos retos por pequeños que sean, pues éstos siempre te van a dar fuerzas para afrontar todas las zancadillas que encuentras a diario. Como decía Andrés Montes, “la vida puede ser maravillosa”, y como decía el filósofo, “la vida es del color del cristal con que se mira”. El que haya viajado (no turisteado) por Asia me comprenderá, uno se da cuenta de lo poco que se necesita para no perder la sonrisa, tan sólo hay que quitarse las gafas oscuras, y cambiarlas por unas de color azul, morado, verde, blanco… según la situación.

Así que: VIVE, VIAJA, EXPERIMENTA, CRECE Y SÉ FELIZ

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